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Lamu Lounge

Llegamos a Lamu Lounge, junto a Rodrigo Ortega, especialista en vinos, sin ninguna intención, más que la invitación de un conocido del lugar.

Nos sentamos en una mesa tipo tatami, preguntándonos de inmediato, “¿pero dónde pondremos nuestras piernas?”, y al sentarnos nos damos cuenta que -obviamente- el espacio está hecho para poder colgar nuestras extremidades sin problemas. Los garzones de Lamu Lounge son informadísimos, saben de gastronomía y su conversación es amena y entretenida. Nos ofrecen un trago de la casa denominado Zanzíbar Dark, bastante dulce, pero agradable.

 

Eso sí, pedí primero agua sin gas, dada mi sed, que sacié con aguas Puyehue. Comenzamos con un grupo de tapas denominadas “La India y lo Thai” y otro grupo llamado “Lima en Directo”. El ceviche del segundo grupo de tapas fue armonizado con un sauvignon blanc 2009 de viña Leyda, elegido por mi amigo Rodrigo Ortega, quien como siempre, hizo la mejor elección. El congrio y ceviche del mismo grupo de tapas, son totalmente recomendables.

Ya llegamos al grupo de tapas de “La India y lo Thai”, con empanadas de carne de wagyu y cebollín, que no fueron de mi agrado, pero por razones que ni vale la pena mencionar, casi por una maña de niño, así es que no explicaré más detalles. Conversamos con mi amigo Rodrigo y definitivamente las tapas “Lima en Directo”, fueron las mejores, mucho más elaboradas y no tan clásicas como “La India y lo Thai”, además que su fritura nos incomodó.

Rodrigo consulta la carta de vinos y me comenta que es equilibrada y que no tiene la añada, pero es un mal bastante generalizado en nuestro país, finaliza. Yo dentro de mi vulgaridad, ofrezco cigarrillos y Rodrigo, como un real conocedor de los brebajes y su degustación, no acepta, para así no intervenir los sabores.

Pasamos al plato de fondo, y uno de ellos es Espalda de Cabrito y el otro es Entraña de Wagyu. Ambos son suaves, imaginándonos que serían más sobrosos. El cabrito estuvo en el horno por 4 o 7 horas, nos indican. Ambas carnes estaban bien cocidas y acompañadas con setas. De todas formas el cabrito ganó. Teníamos los dos platos al frente de nosotros, y yo, desesperado, me pasaba de uno a otro, buscando sabor, y me decía, “ya, lo encontré”, y nada. Bueno, injusto decir nada, porque el cabrito tenía su grasita y por tanto un saborcillo, versus el wagyu, que tenía sabor a asado, pero a la grilla.

El público del lugar es de 30 para arriba. Dos ambientes (si es que mal no recuerdo), uno de ellos más para la comida y otro con "camas" y mesas, más para el traguito. Existe una sala de baile y la música está protagonizada por un módulo de un DJ, que ese día estaba vacío.

¡Ah, el postre¡: Espuma de yogurt, mango, frutillas, kiwi, naranjas y melón calameño. Todo suave y equilibrado. Podemos decir que estuvimos en un local que cumple con lo que promete, es decir una gastronomía ecléctica, variada y algo respingada, pero que está ideal para paladares recién llegados a la comida thai o peruana. No hay nada como para asustarse ni que se mueva dentro del plato, pero tampoco hay grandes sorpresas como para quedar transmitiendo una semana.

Pasa el rato, es de noche, y como estamos al lado de la barra, presenciamos el encuentro de los clientes frecuentes, chicas bonitas, y la música sube de volumen un poco. Hacemos una pequeña sobremesa, conversamos con los simpáticos e intruidos garzones, pero ya comenzamos a emprender el regreso a nuestros hogares, pensando que Lamu Lounge tiene su público y al que le guste el estilo lounge, aquí será feliz.

LAMU LOUNGE

BORDERÍO

MONSEÑOR ESCRIVÁ DE BALAGUER 6400, VITACURA.

FONO 2180116

www.lamulounge.cl

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